jueves, 4 de noviembre de 2010

FIBABC 2010: Los Finalistas iCortos (críticas)


Casi perfecta, de Gustavo Trimaglio



Ayer han aparecido los finalistas del Festival FIBABC´10, certamen de cortometrajes organizado por ABC.es. Vamos a empezar a hacer breves reseñas sobre estos finalistas y aventurarnos a hacer un pronóstico sobre los próximos ganadores.


Empezamos con el Certamen de iCortos, es decir, los cortometrajes cuya duración máxima es de 5 minutos. Los finalistas son:


- Reloj de arena, de David Turpin García.

- Los gritones, de Roberto Pérez Toledo.

- El típico corto en el que no pasa nada, de Juan Irache Duesca.

- Capicúa, de Roger Villaroya.

- Luciérnaga, de Carlota Coronado.

- Casi perfecta, de Gustavo Trimaglio.


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Reloj de arena es una metáfora muy atractiva para hablar de la angustia de una mujer de unos 50 años, madre de familia maltratada tanto por su hija como por su propia madre. Opresión desde todos los frentes generacionales. No importa las vueltas que dé el tiempo: esa mujer siempre estará en medio, convertida en un asfixiado enlace entre vejez e infancia.


El problema con Reloj de arena son sus ganas por el melodrama más grueso para concretar el tema. La música alta, el personaje que pasa de quejidos a la "sonrisa inocente" y luego quejidos otra vez, los violines que van creciendo, el primer plano del ojo morado… todos los elementos puestos y subrayados para que sintamos el dolor de esta mujer, para que abramos los ojos ante el drama, pero no un abrir los ojos como "revelación", sino más bien a la fuerza, como el método Ludovico.


No me gusta que me digan lo que debo sentir o qué debo reflexionar. Y este corto lo hace desde el segundo uno. Uno termina asfixiado con su arena.


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Los gritones me da pie para hablar de una carga que siempre van a llevar los cortometrajes que son muy breves -aunque también pasa con los más extensos-: su brevedad hace que terminen cayendo en gags inmediatos, en bromas rápidas, en chistes fáciles. Amigos cercanos incluso me lo repiten "en poco tiempo no puedes contar nada, tienes que hacer un chiste y ya, a reír".


Este no es el caso de Los gritones, aunque está bastante cerca. Lo que lo distingue de esa gran masa de cortos-chistes es que el director se toma el cuidado en darle el aire de drama a la gracia con sus silencios, sus eficaces planos y su buen montaje. Bien realizado a pesar de la historia naif.


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El típico corto en el que no pasa nada es, seguramente, el cortometraje con el concepto más arriesgado de los finalistas del Certamen iCortos. La obra apuesta por mostrarnos ciertas imágenes y luego volver a ellos pero para revisarlos con mayor atención, intensificando un sentido (el tan menospreciado oído), encontrando así la historia subyacente que a primera vista no vemos.


Lástima que esta arriesgada idea tenga una manera algo amateur de ejecución. Creo que si hubiera tenido mayor cuidado en algunos de sus planos estaríamos hablando de un corto muy superior a los demás. Sin embargo, el saldo es positivo.


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Luciérnaga y Casi perfecta son ejemplos de cómo dos cineastas de distinta mirada se zambullen en la crítica social, con resultados dispares.


En el primer corto, una señorita repite 1,866 veces la palabra "luciérnaga", preocupadísima por una dicción castiza. Todo lo que continuará será la escena de una regular miniserie con aires sociales. El corto no tropieza, pero tampoco brilla. Su ingreso en los finalistas se debe más a su "actualidad" y al tema de los inmigrantes -otra vez- que a una ejecución cinematográfica atractiva.


El segundo corto, Casi perfecta, también entra en la crítica social, específicamente en el manido tema del tirano culto a la belleza en nuestra sociedad.


Sin embargo, a diferencia de otras obras, aquí se percibe el gusto de usar a placer las herramientas que el cine ofrece para mostrarnos algo: encuadres, sonidos, ambientes, iluminación diáfana, rostros inertes, sonidos extraños, carnes heridas, todo juega en favor de la historia. A veces quizás hasta se excede (la pantalla partida quizás está un poco demás) pero esto no termina por ensuciar un trabajo bastante completo y preciso.


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Contra este derroche técnico aparece la sencillez de Capicúa, cortometraje impecable en su planteamiento, de inteligente fotografía, buena narración y agradable golpe final.


No soy alguien que se derrite por los "giros de guión" pero este corto nos ofrece uno que sorprende por la alegre simplicidad. La técnica está volcada a los personajes, a los seres que vemos en este corto. Esto es quizá lo que la diferencia de Casi perfecta, para bien.


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Entonces, si tuviera que elegir un ganador, estaría sin duda entre estos dos cortometrajes: Casi perfecta y Capicúa. Cualquiera de los dos tiene méritos suficientes para obtener un premio.


Como punto final debo decir que es triste que la organización haya dejado fuera de la competencia a cortos de mayor valía que algunos finalistas. Especialmente en el caso de dos de ellos: Turno de noche y The story of David Leonard Sutton.


Creo que los festivales de cine españoles aún se dejan llevar los temas, los clichés y los géneros y no tanto por el oficio cinematográfico al momento de premiar.




Capicúa, de Roger Villaroya

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