lunes, 18 de octubre de 2010

CONTENT y THE MAN WITH NO NAME

Como antesala al estreno de "Uncle Boonmee..." programado para el proximo 20 de octubre, el Museo Reina Sofía ha proyectado otras tres peliculas, ya mencionadas en un post anterior.

Solamente he podido ver dos y he terminado con sentimientos decaídos.

Content, de Chris Petit, es un road movie interior situado en medio del universo virtual. Una voz en off reflexiona sobre nuestras idas y vueltas mentales conectadas -quizás ya para siempre- con internet. Nuestras emociones más hondas, nuestras interrogantes inmediatas y las permanentes, todo se contesta en youtube, en google, en la web.

Petit hizo un documental llamado Radio On (1979) que luego devino en Radio On (Remix) (1998). Esta se presenta como una continuación, o más bien un colofón.

Content tiene buenos momentos (el segmento de la muerte de Kennedy, por ejemplo, entre varios), pero a nivel global me suena un poco a algo ya visto. Quizás sea que en los últimos años he visto muchos documentales con suaves voces en off que cuestionan la vida moderna. La historia personal y la relación padre-hijo funciona como estructura vaga -asumo que adrede- y la fuerza que por momentos parece cobrar, decae continuamente.

Pueden investigar más sobre este director en la entrevista que le hacen en el Festival de Rotterdam.


The man with no name, de Wang Bing, ha sido la proyección que ha terminado hace apenas una hora. Se trata del registro de un hombre que vive en un campo desierto en China, lejos de todos, (auto)expulsado de su sociedad, sobreviviente que duerme en una cueva y come de aquello que cultiva. Para más señas, este vídeo:



Hay dos maneras de apreciar esta obra: Si la ves como la típica película que observa una existencia, en silencio, con tomas largas, como si Lisandro Alonso se hubiera mudado al desierto chino y hubiera decidido usar el digital, si la ves así entonces vas perdido. Es, así, una película que ocasionará los mismos efectos: posible aburrimiento, posible hastío, sensación de agotamiento. Es, lo confieso, la manera en que mis ojos observaban esta película en su primera parte, al punto de preguntarse ¿para qué necesitamos observar toda la cena de este señor? ¿Para "sentir" su vida? ¿Para recrear lo que él siente? Eso es imposible porque para siquiera intentar, para siquiera osar a sentir lo mismo que él, deberíamos vivir toda su vida. No basta con "contemplar" 15 minutos de su cena.

Pero luego empecé a ver la película con otros ojos. De pronto, ese hombre era para mí el último hombre sobre la Tierra. O, lo que es lo mismo, el primer hombre de la Tierra. Adán. El último ángel. Cualquiera sea su nombre místico.

Y así esa película cobró otra dimensión. El título así haría ya no referencia al outsider de los westerns, sino a El Outsider existencial. Y eso ya tiene más gracia. Y los escalofríos son inevitables.

Espero que la proyección de la película de Apichatpong Weeresethakul me deje con más satisfacción que estas dos películas previas. Espero también encontrar alguien que quiera hablar en cámara sobre su cine. De momento, es difícil, aún en Madrid.

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sábado, 16 de octubre de 2010

HABLA APICHATPONG



Como adelanto al estreno de "Uncle Boonmee who can recall his past lives" copio algunas declaraciones de Apichatpong Weeresethakul acerca de este film, entrevistado por Stéphane Delorme y Jean-Philippe Tessé.


*

La película se divide en seis bobinas de veinte minutos y me esforcé en darle un estilo diferente a cada una por la manera de filmar o por la interpretación de los actores, pero en continuidad eso no es tan perceptible.

En el guión, la historia se contaba en un orden diferente, y nosotros le aportamos elementos más abstractos para crear la impresión de una memoria aleatoria. Las películas tienen una vida propia, ellas te dictan el estilo, te dicen cómo hacerlo.

El otro cambio importante (con el guión) es la desaparición del voice over, que en principio debía estar presente durante toda la película... Grabamos esas voces en posproducción pero resultaban molestas, impedían que los espectadores se sirvieran de su imaginación así que las suprimimos.

Rodamos bajo la influencia de ciertas películas indias. Yo quería expresar la idea del origen de la vida, y rodamos también escenas en un microscopio, para mostrar seres unicelulares, protozoos, algo extraordinariamente bello: ves las células dividirse, animarse. Pero esto era muy científico y difícil de integrar. Me hubiera gustado utilizarlo, pero era imposible.

Esta película es más sencilla que las otras anteriores. Quería evocar las sensaciones del cine de los años setenta y ochenta. Intentamos muchas cosas, músicas que evocan las películas de John Carpenter, pero también los sonidos naturales o manipulados de la jungla, y músicas electrónicas creadas por ordenador.

En cuanto a la canción final... es una canción muy popular de hace algunos años. Habla del retorno a tu propia casa, cuando se ha estado fuera mucho tiempo y es necesario descansar. Pero, a decir verdad, el sentido de las palabras no tiene mucha importancia para mí, es sólo un ritmo.

Toda la película es como un sueño, como algo que viene únicamente del cine.


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jueves, 14 de octubre de 2010

UNCLE BOONMEE VISITS QUEEN SOFIA




Después de más de un año de estudios, trabajos, proyectos, sueños y pesadillas... reabro este blog.

Y empiezo con un ciclo que promete muchísimo llamado "Cuatro estrenos: dos proyecciones", en el Museo Reina Sofía, aquí en Madrid.

El ciclo se inicia hoy con Content (Chris Petit, 2009), vendrán luego Grand Paris Texas (Teresa Hubbard/Alexander Birchler, 2009) y Man with No Nome (Wang Bing, 2009) para terminar cerrando con un estreno imperdible: Uncle Boonme Who Can Recall His Past Lives (Apichatpong Weeresethakul, 2010).

Todas las funciones son en el Edificio Sabatini a las 20horas y son gratis. Espero conversar con alguna de las personas encargadas de la muestra y subir la entrevista.

Así dan ganas reabrir siempre los blogs.


F.


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